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CARDIOLOGÍA

Una simple palpación del pulso arterial podría ayudar a detectar arritmias asintomáticas en mayores de 40 años

CIBERCV · 12 mayo 2022

Investigadores del CIBERCV y el Hospital Vall d’Hebron (Barcelona) han establecido un sencillo algoritmo de recomendaciones a la hora de tomar el pulso arterial, un método rápido y no invasivo para identificar a pacientes con fibrilación auricular.

La fibrilación auricular es asintomática en un tercio de los pacientes y, por lo tanto, muy difícil de detectar. Desde hace años, se sabe que tomar el pulso arterial de forma periódica pude ayudar a su diagnóstico y favorecer el inicio precoz del tratamiento, pero no existía evidencia científica sobre el mejor procedimiento para tomar esta medida.

Ahora, un trabajo liderado por el grupo de Enfermedades Cardiovasculares del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) y el Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, llevado a cabo en Consultas Externas de Cardiología de Centros de Atención Primaria (CAP) de Barcelona, ha establecido algunos de los parámetros óptimos para la toma del pulso a la hora de detectar arritmias y demuestra su utilidad en grupos determinados de pacientes mayores de 40 años.

En el estudio, publicado en PLoS One, enfermeras de los distintos CAP tomaron el pulso a 5.508 pacientes mayores de 40 años que tenían visita en Cardiología. A continuación, en la misma visita, se realizó un electrocardiograma para comparar los resultados, ya que esta es la técnica estándar para detectar este tipo de arritmias.

Para tomar el pulso a los pacientes se plantearon algunas diferencias sobre cómo hacer la medida y cómo interpretar los resultados. “Queríamos analizar qué estrategias en la exploración física permiten optimizar la detección de fibrilaciones auriculares, así como conocer qué individuos pueden beneficiarse más de esta medida”, explica Jordi Bañeras, investigador del grupo de Enfermedades Cardiovasculares del VHIR.

Así, en algunos pacientes se hizo la palpación en la arteria radial derecha, en otros en la arteria carótida derecha, y en otros en las dos. Se analizó también si era mejor realizar una palpación durante 10 segundos o durante el tiempo que la enfermera considerara necesario. De este modo se vio que la mejor capacidad de diagnóstico se daba cuando se hacía la palpación en la arteria radial, independientemente del tiempo.

Sobre los resultados obtenidos de la palpación, se realizó una clasificación en cuatro grupos: pulso regular, pulso irregular, pulso incierto y casos en los que la enfermera no era capaz de detectar el pulso. Hasta ahora, las guías de recomendaciones consideraban necesario realizar un electrocardiograma posterior de control a las personas con puso irregular para confirmar si efectivamente hay una arritmia o no.

“En cambio, nuestros resultados muestran que también es importante incluir a aquellas personas en las que no se encuentra el pulso o en las que no está clara su regularidad, no solo cuando se detecta claramente que es irregular”, destaca Bañeras. Los resultados no dependían, sin embargo, de la experiencia de la enfermera ni se relacionaron con otros factores clínicos, como la edad o la presencia de otros problemas cardiacos.

Nuevo algoritmo en función de la edad y alteraciones cardiacas previas

El estudio tuvo en cuenta también qué grupos de edad pueden obtener mayores beneficios de la medida del pulso en la práctica clínica habitual. En concreto, se recomendaría tomar el pulso en personas de 40 a 60 años solo cuando existen alteraciones cardiacas previas. En los casos de 60 a 69 años, se recomendaría hacerlo a todo el mundo. En mayores de 70, solo en los casos en los que no exista insuficiencia cardiaca previamente diagnosticada. En este último grupo de edad, si hay otras alteraciones cardiacas, se recomienda realizar directamente el electrocardiograma.

Se calculó que la sensibilidad global era del 79 por ciento y la especificidad del 86 por ciento. “Consideramos que es una buena técnica por la rapidez y los pocos costes asociados a la medida del pulso, además de ser una prueba que no es invasiva. En menos de un minuto, podemos saber si vale la pena realizar un electrocardiograma para saber si efectivamente hay una arritmia y esto ayudaría a detectar a un gran número de personas con fibrilación auricular y, por lo tanto, en riesgo de sufrir un ictus”, afirma Bañeras.

La detección precoz de una arritmia es clave para favorecer el seguimiento adecuado del paciente y la administración, según criterios clínicos, de anticoagulantes para evitar que se produzca un ictus en el futuro. Estos valores no variaban en función de las condiciones de salud cardiacas, por tanto, los resultados serían generalizables a la población general, aunque debería confirmarse en un nuevo estudio en el futuro.

Los investigadores también destacan la ventaja de la medida del pulso, que se llevaría a cabo en centros de AP u hospitales, en comparación con dispositivos tecnológicos, como móviles o relojes inteligentes. Este tipo de tecnología puede dar información errónea por artefactos, generar angustia, son caros y, por tanto, no todo el mundo puede beneficiarse. Pueden tener implicaciones legales y, además, la mayoría de las plataformas móviles no han sido evaluadas para su eficacia y solo una minoría tiene la aprobación CE. Tomar el pulso, en cambio, no necesita tecnología y favorece tomar decisiones y el seguimiento de la persona en el mismo momento una vez detectada la arritmia.

Referencia: PLoS One. 2022;17(4):e0266955. Published 2022 Apr 21. doi:10.1371/journal.pone.0266955

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