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SEMERGEN lanza una iniciativa para aumentar el conocimiento de las enfermedades inflamatorias inmunomediadas

SEMERGEN · 21 julio 2021

Hasta un 35 por ciento de pacientes que ha padecido COVID-19 podría ser susceptible de ser diagnosticado con COVID persistente. Se trata de pacientes que no logran recuperar su nivel de salud anterior al contagio. Este dato, extraído de varios estudios, ha sido recopilado en la 'Guía de Práctica Clínica de Manifestaciones Persistentes de la COVID-19', editada por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) junto con la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFIC).

Frente a la realidad de que la COVID persistente suele abordarse en la consulta de atención primaria, la semFYC y la Asociación de COVID Persistente han alcanzado un acuerdo de colaboración cuya primera medida será la constitución de un grupo de trabajo bilateral para analizar los problemas en la atención a las personas con cuadro clínico de COVID persistente en atención primaria.

En AP se asume que son COVID persistente los casos en los que los síntomas iniciales de la fase aguda persisten más allá de 4 semanas. “Durante largo tiempo, para su correcto diagnóstico se ha arrastrado la limitación de recursos con que se abordó la primera ola de la COVID-19 en España, pues es necesario que cuenten con una PCR o un test de antígenos positivos y, al no disponer de test en AP durante aquel período, hubo un claro infradiagnóstico que fue frustrante para las personas que padecían este cuadro, pero también para los profesionales, faltos de evidencia y capacidad diagnóstica”, señala el presidente de la semFYC, Salvador Tranche.

La Asociación COVID Persistente España surgió como respuesta a la necesidad que las personas afectadas de estos cuadros tienen en su abordaje desde las consultas médicas. Se trata de un cuadro clínico nuevo y, por tanto, con un número limitado de estudios lo que supone que haya escasa evidencia científica que guíe la intervención clínica de estos pacientes.

El perfil de los pacientes con COVID persistente es diverso y de sintomatología muy variada que responde a determinados parámetros y patrones comunes y no comunes que dificultan el desempeño de la vida ordinaria del que lo padece, con una evolución muy dispar entre los enfermos que les aboca a la incertidumbre inmediata así como futura, pues se trata de una enfermedad inusualmente compleja que confiere dolor y estigma inmediato y a largo plazo debido a la novedad del impacto real generado, ameritando estas características de un abordaje de comprensión de la complejidad de la situación y atención cuidada y sin demora para garantizar el máximo bienestar posible de los afectados, y facilitar en la medida de lo posible la calidad de la relación médico-paciente en beneficio de todas las partes.

Por este motivo, la investigación -vía colaboración para la publicación de artículos científicos, encuestas, estudios e investigaciones- y la puesta en común entre el médico de familia y la comunidad de pacientes vía mesa bilateral son dos de los ejes del acuerdo firmado.

Una de las dificultades a las que se hace frente desde AP es la complejidad que supone determinar qué es COVID persistente y qué no lo es. En este sentido se ha aceptado que bajo el epígrafe de COVID persistente no se incluyan patologías previas a la enfermedad que hayan empeorado después de pasarla, y tampoco los síntomas que han aparecido de manera posterior como secuelas por lesión órgano-específica por parte del SARS-CoV2.

Uno de los principales problemas a los que se hace frente en el abordaje clínico tiene que ver con que la epidemiología varía mucho, a pesar de que se sabe que es multifactorial y depende de la predisposición genética, la carga viral persistente, la respuesta inflamatoria y la presentación durante la  fase aguda.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la fatiga, el dolor torácico descrito como quemazón, el dolor articular y muscular, disnea, falta de olor y gusto, alteraciones digestivas como diarrea y vómito, dificultad para concentrarse, pérdida de cabello. Quienes presentan estos síntomas se encuentran con “dificultad para volver al trabajo y a su vida normal, por lo que se les debe tratar con un abordaje multidisciplinario, que se pueda diagnosticar, acompañar y tratar desde AP”, señala Tranche.

Desde un punto de vista clínico, pero también de gestión del sistema sanitario y la población asignada a cada médico, uno de los asuntos más complejos relacionados con los cuadros de COVID persistente es que se desconoce si van a agravarse en el tiempo, si van a atenuarse o si se van a cronificar.

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