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ATENCIÓN PRIMARIA

Las intervenciones de ejercicio en atención primaria ayudan a aumentar los niveles de actividad física y a reducir el peso de los adultos

BMJ · 01 marzo 2022

Investigadores británicos publican una revisión que ha incluido 51 ensayos con más de 16.000 adultos y subrayan la importancia de pasar de una actividad de intensidad moderada a vigorosa.

Las intervenciones de ejercicio físico realizadas en atención primaria parecen aumentar los niveles de actividad de intensidad moderada a vigorosa en los adultos en una media de 14 minutos a la semana, según un estudio publicado en The BMJ.

Aunque este efecto puede parecer modesto, los investigadores afirman que incluso los pequeños aumentos de la actividad física de intensidad moderada a vigorosa son importantes, ya que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades y muerte.

Las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan un mínimo de 150-300 minutos de actividad física de intensidad moderada (por ejemplo, caminar a paso ligero, bailar o cortar el césped) o de 75-150 minutos de actividad física de intensidad vigorosa (por ejemplo, correr, nadar o subir escaleras) a la semana, y animan a las personas a superar estos objetivos.

Pero los datos indican que en la mayoría de los países los programas de actividad física han sido ineficaces, ya que uno de cada cuatro adultos no es suficientemente activo desde el punto de vista físico y no se ha observado ninguna mejora en los índices de participación en las últimas dos décadas.

Dado que la mayoría de los adultos acuden a su consulta de medicina general una vez al año, los profesionales de AP están bien situados para solicitar y ofrecer de forma rutinaria intervenciones de actividad física a los pacientes. Sin embargo, estudios anteriores sobre las intervenciones de actividad física realizadas en AP han informado de resultados contradictorios y pocos han investigado su efecto en el aumento de la actividad física de intensidad moderada a vigorosa (AFMV).

Para abordar esta cuestión, un equipo de investigadores del Reino Unido revisó 51 ensayos que incluían a más de 16.000 adultos y que comparaban las intervenciones de actividad física basada en ejercicios aeróbicos realizadas en AP con la atención habitual. Los médicos de familia, las enfermeras y los fisioterapeutas realizaron las intervenciones en la mayoría de los ensayos, mientras que en otros también participaron educadores o asesores de salud, especialistas en ejercicios, dietistas e investigadores.

La AFMV se midió mediante autoinforme en 37 ensayos y mediante un dispositivo en 14 ensayos. La duración del seguimiento de los ensayos varió entre 1 mes y 5 años.

En general, los investigadores descubrieron que los participantes de los grupos de intervención aumentaron la AFMV en un modesto promedio de 14 minutos a la semana en relación con los controles y también tuvieron más probabilidades que los controles de cumplir con los objetivos de las directrices para la AFMV.

Los ensayos que midieron la actividad física con dispositivos no encontraron diferencias significativas en la AFMV entre los grupos, mientras que los ensayos que se basaron en la actividad autodeclarada mostraron un aumento de 24 minutos a la semana en los grupos de intervención. Las intervenciones que incluían cinco o más contactos con profesionales de la salud, un seguimiento más prolongado o las realizadas por AP más otros profesionales se asociaron con mayores mejoras.

Por último, en los ensayos que midieron el peso, los participantes de la intervención pesaban 1 kg menos que los controles en el seguimiento. De nuevo, aunque esto pueda parecer pequeño, los investigadores señalan que esta cantidad de pérdida de peso es importante porque normalmente los adultos ganan alrededor de 0,5-1 kg al año, lo que puede contribuir al desarrollo de la obesidad con el tiempo.

Se trata de una revisión amplia y exhaustiva que permite realizar comparaciones directas con las directrices de actividad física de la OMS para fundamentar las decisiones de política sanitaria en todo el mundo.

Los investigadores citan algunas limitaciones, como las diferencias en el diseño y la calidad de los ensayos incluidos, pero afirman que estas se ajustaron en los análisis. Además, reconocen que el autoinforme puede sobrestimar la actividad física, pero afirman que sus resultados no parecen estar inflados de forma inverosímil.

Por ello, concluyen que "las intervenciones de actividad física llevadas a cabo por profesionales de la salud en entornos de AP parecen eficaces para aumentar la participación en la actividad física medida por autoinforme y reducir el peso en los adultos".

"Estos datos –añaden- podrían ayudar a los profesionales sanitarios, a los responsables políticos y a los encargados de la atención sanitaria a tomar decisiones basadas en la evidencia sobre la implementación de intervenciones de actividad física durante las consultas realizadas en AP".

Referencia: BMJ. 2022;376:e068465. Published 2022 Feb 23. doi:10.1136/bmj-2021-068465

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