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Anticuerpos que imitan al coronavirus pueden explicar los efectos secundarios de la vacuna contra la COVID-19 y de la COVID persistente

The New England Journal of Medicine · 30 noviembre 2021

Se trata de los denominados anticuerpos antiidiotipo, que pueden unirse a las respuestas iniciales de anticuerpos protectores y agotarlas, lo que puede dar lugar a efectos adversos.

Aunque las vacunas contra la COVID-19 han sido fundamentales para el control de la pandemia, los científicos todavía están aprendiendo cómo funcionan. Esto es especialmente importante con la aparición de nuevas variantes del coronavirus y de raros efectos secundarios de las vacunas como las reacciones alérgicas, la miocarditis y la trombosis.

También siguen existiendo cuestiones críticas sobre la propia infección. Aproximadamente uno de cada cuatro pacientes con COVID-19 desarrolla síntomas persistentes tras recuperarse de la infección aguda. Se cree que estos síntomas y los efectos secundarios no deseados de las vacunas se deben a la respuesta inmunitaria del paciente.

En un artículo publicado en The New England Journal of Medicine, William Murphy, de la Universidad de California Davis, y Dan Longo, de la Facultad de Medicina de Harvard (Estados Unidos), presentan una posible explicación a las diversas respuestas inmunitarias al virus y a las vacunas.

Anticuerpos antiidiotipo que imitan al virus

Basándose en conceptos inmunológicos clásicos, estos dos científicos sugieren que la Hipótesis de la Red, del Premio Nobel Niels Jerne, podría ofrecer ideas. Dicha hipótesis detalla un medio para que el sistema inmunitario regule los anticuerpos. Describe una cascada en la que el sistema inmunitario lanza inicialmente respuestas de anticuerpos protectores contra un antígeno (como un virus). Estos mismos anticuerpos protectores pueden desencadenar posteriormente una nueva respuesta de anticuerpos hacia ellos mismos, lo que conduce a su desaparición con el tiempo.

Estos anticuerpos secundarios, denominados anticuerpos antiidiotipo, pueden unirse a las respuestas iniciales de anticuerpos protectores y agotarlas. Tienen el potencial de reflejar o actuar como el propio antígeno original. Esto puede dar lugar a efectos adversos.

SARS-CoV-2 y sistema inmunitario

Cuando el SARS-CoV-2 entra en el organismo, su proteína de la espícula se une al receptor ACE2, consiguiendo entrar en la célula. El sistema inmunitario responde produciendo anticuerpos protectores que se unen al virus invasor, bloqueando o neutralizando sus efectos.

Como una forma de regulación a la baja, estos anticuerpos protectores también pueden provocar respuestas inmunitarias con anticuerpos antiidiotipo. Con el tiempo, estas respuestas antiidiotípicas pueden eliminar los anticuerpos protectores iniciales y dar lugar a una eficacia limitada de las terapias basadas en anticuerpos.

"Un aspecto fascinante de los anticuerpos antiidiotípicos recién formados es que algunas de sus estructuras pueden ser una imagen especular del antígeno original y actuar como éste al unirse a los mismos receptores a los que se une el antígeno viral. Esta unión puede provocar potencialmente acciones no deseadas y patología, sobre todo a largo plazo", explica Murphy.

Los autores sugieren que los anticuerpos antiidiotipo pueden dirigirse potencialmente a los mismos receptores ACE2. Al bloquear o activar estos receptores, podrían afectar a diversas funciones normales de ACE2.

"Dadas las funciones críticas y la amplia distribución de los receptores de la proteína ACE2 en numerosos tipos de células, sería importante determinar si estas respuestas inmunitarias reguladoras podrían ser responsables de algunos de los efectos fuera del objetivo o de larga duración de los que se ha informado –comenta Murphy-. Estas respuestas también podrían explicar por qué estos efectos a largo plazo pueden producirse mucho después de que haya pasado la infección viral".

En cuanto a las vacunas COVID-19, el antígeno principal utilizado es la proteína de la espícula del SARS-CoV-2. Según Murphy y Longo, los estudios actuales de investigación sobre las respuestas de los anticuerpos a estas vacunas se centran principalmente en las respuestas protectoras iniciales y en la eficacia neutralizadora del virus, más que en otros aspectos a largo plazo.

"Con el increíble impacto de la pandemia y nuestra dependencia de las vacunas como arma principal, hay una inmensa necesidad de más investigación científica básica para entender las complejas vías inmunológicas en juego. Esta necesidad sigue a lo que se necesita para mantener las respuestas protectoras, así como a los posibles efectos secundarios no deseados tanto de la infección como de los diferentes tipos de vacunas contra el SARS-CoV-2, especialmente cuando se aplica ahora el refuerzo –concluye  Murphy-. La buena noticia es que se trata de cuestiones comprobables que pueden abordarse parcialmente en el laboratorio y, de hecho, se han utilizado con otros modelos virales".

Referencia: N Engl J Med. 2021;10.1056/NEJMcibr2113694. doi:10.1056/NEJMcibr2113694

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