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24 de marzo: Día Mundial de la Tuberculosis

OMS / SEPAR · 24 marzo 2022

La OMS ha actualizado las directrices para el manejo de la enfermedad en niños y adolescentes, entre las que destacan las recomendaciones centradas en el paciente para el diagnóstico, tratamiento y prevención.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido una inversión urgente de recursos, apoyo, atención e información en la lucha contra la tuberculosis, tras registrar un aumento de fallecimientos por primera vez en una década.

"La situación asistencial sigue siendo sombría", aseguró la directora del Programa de Tuberculosis de la OMS, Tereza Kasaeva, en una rueda de prensa celebrada el pasado lunes, ante la conmemoración del Día Mundial de la Tuberculosis hoy 24 de marzo.

El lema escogido para este día es "Invirtamos en poner fin a la TB, salvemos vidas", con el que se pretende recordar la necesidad urgente de invertir en recursos para intensificar la lucha contra la tuberculosis y alcanzar los compromisos asumidos por los líderes mundiales para acabar con esta enfermedad, según información de la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS).

La experta puso de relieve que la pandemia ha revertido los logros que se habían acometido desde el año 2000, como los 66 millones de vidas que se han salvado desde entonces. Sin embargo, por primera vez después de más de una década, las muertes por tuberculosis han aumentado en 2020. "Los conflictos en curso en Europa del Este, África y Oriente Medio han exacerbado aún más la situación de las poblaciones vulnerables", subrayó.

"Se necesitan inversiones urgentes para desarrollar y expandir el acceso a los servicios y herramientas más innovadores para prevenir, detectar y tratar la tuberculosis que podrían salvar millones de vidas cada año, reducir las desigualdades y evitar enormes pérdidas económicas", declaró Kasaeva.

En concreto, lamentó que, según los datos de 90 países, no se ha avanzado lo suficiente en el cierre de las brechas de detección de casos y auguró un mayor número de casos positivos de la enfermedad. "Sigue habiendo un déficit del trece por ciento en las notificaciones de personas con tuberculosis en comparación con antes del inicio de la pandemia. La situación es aún peor para los niños y adolescentes con tuberculosis y se estima que el 63 por ciento de los niños y adolescentes menores de 15 años con tuberculosis no fueron atendidos o no fueron notificados oficialmente", comentó.

Sin embargo, la situación es más grave al analizar a los niños menores de 5 años, entre los que la proporción de no atendidos supera el 70 por ciento. Se trata de un colectivo en el que la tuberculosis se ha cebado con 226.000 muertes en 2020, tal como expuso la jefa de la Unidad de Poblaciones Vulnerables, Comunidades y Comorbilidades de la OMS, Kerri Viney.

"Nos preocupan los crecientes índices de pobreza, desigualdad, desnutrición, comorbilidades, discriminación y estigmatización, y los conflictos que son los principales motores de la epidemia de tuberculosis. Tenemos que invertir en la ampliación de la protección social y la cobertura sanitaria universal, en la lucha contra el estigma y la discriminación y en el fortalecimiento del compromiso multisectorial y la responsabilidad. Necesitamos una acción concertada y una mayor responsabilidad por parte de todos los sectores para proporcionar los servicios adecuados, el apoyo y un entorno seguro y propicio en el lugar y el momento adecuados", dijo Viney.

Actualización de las directrices

Por ello, la OMS ha actualizado las directrices para el manejo de la enfermedad en niños y adolescentes, entre las que destacan las recomendaciones centradas en el paciente para el diagnóstico, tratamiento y prevención. Así pues, las pruebas diagnóstico se han ampliado para incluir muestras no invasivas, como las heces; se recomienda el diagnóstico molecular rápido como prueba inicial para el diagnóstico de tuberculosis en niños y adolescentes.

Además, se aconseja que los niños y adolescentes que tienen formas no graves de tuberculosis sensible a los medicamentos reciban tratamiento durante 4 meses en lugar de 6 meses, así como la meningitis tuberculosa, donde ahora se recomienda un régimen de 6 meses en lugar de 12 meses. En cuanto a los fármacos para tratar la enfermedad, la OMS recomienda bedaquilina y delamanid para utilizar en niños de todas las edades.

Por último, Kasaeva defendió que las inversiones ofrecen enormes ganancias para los países y los donantes, en costes de atención médica evitados y una mayor productividad. Al respecto, en la rueda de prensa sostuvo que el gasto global en diagnóstico, tratamiento y prevención de la tuberculosis en 2020 ha sido de 5.300 millones de dólares en 2020 (4.798.551 millones de euros), lo que supone menos de la mitad del objetivo mundial de 13.000 millones de dólares (11.770.032 millones de euros) anuales para 2022.

Disminución de la notificación de casos

En nuestro país, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha lamentado que los esfuerzos dedicados al COVID-19 durante los dos últimos años se hayan traducido en una caída del 23,9 por ciento de la notificación de casos de la tuberculosis en España en 2021 respecto a los dos años anteriores, según datos del Plan Nacional de Tuberculosis del Ministerio de Sanidad.

Esta tendencia a la baja en la notificación de casos también se ha constatado mediante datos propios del Programa Integrado de Investigación de Tuberculosis (PII-TB) de la SEPAR, que también avisa de que la subnotificación y el infradiagnóstico de la tuberculosis han llevado a un aumento de la mortalidad por esta causa.

"Para España es fundamental sumarnos al objetivo de invertir para poner fin a la tuberculosis y salvar vidas. No hay duda de que invertir en enfermedad genera beneficios y consigue soluciones para estas más rápidamente, como hemos podido comprobar con toda la inversión que se ha hecho en la investigación para la COVID-19. También va a ser muy importante trabajar para resolver el problema de desabastecimiento de antituberculosos, que constituye una dificultad añadida para combatir la tuberculosis", destaca el neumólogo y director del Programa de Investigación en Tuberculosis (PII TB) de SEPAR, Juan F. Medina.

En 2021 se notificaron de 3.400 casos de Tuberculosis en España, un 7,6 por ciento menos que en 2020, cuando se notificaron 3.681 casos, y un 16,3 por ciento menos que en 2019, cuando se notificaron 4.400.

"El covidcentrismo que ha supuesto centrar todo el esfuerzo del sistema sanitario, desde la atención primaria, las urgencias y los hospitales, en la COVID-19 ha llevado a que el resto de las enfermedades queden 'en segundo plano'. La tuberculosis no ha sido una excepción. Desde SEPAR hemos visto que la notificación de casos ha bajado y esto no ha sucedido probablemente porque haya menos casos de tuberculosis, sino porque se han diagnosticado menos ", declara Medina.

Este especialista indica que se dispone de datos desde el ámbito de la investigación que muestran esta misma tendencia. Según el registro del PII TB, que se ha nutrido con los datos de hospitales de toda España, se notificaron 507 casos de tuberculosis en 2018; 394 en 2019, y 191 en 2020, lo que supone una caída del 50 por ciento de la inclusión de casos de 2020 respecto a 2019.

Asimismo, se ha observado un repunte de la mortalidad por tuberculosis, que fue del 0,90 por ciento en 2018, tras evaluar los resultados del tratamiento de 464 casos; del 0,70 por ciento en 2019, de 286 casos, con los resultados del tratamiento; y del 1,30 por ciento en 2020, de 149 casos, con los resultados del tratamiento.

En base a lo observado en el registro del PII TB, la mayor parte de los pacientes ha preferido acudir a urgencias en lugar de a atención primaria y, en ambos puntos de atención sanitaria se ha detectado un descenso gradual de la recepción de casos durante la pandemia. La proporción de casos de tuberculosis diagnosticados en urgencias versus los diagnosticados en primaria ha sido de 219/92 en 2018, 172/75 en 2019 y 101/40 en 2020.

En cuanto a la proporción de casos de autóctonos e importados de extranjeros, y según el análisis de datos recogidos por el PII-TB, la proporción de casos autóctonos ha sido superior respecto a la de extranjeros, aunque se ha ido igualando en los dos años de pandemia. Así, los casos autóctonos frente extranjeros fueron 323 (63,7 por ciento del total) frente 184 (36,3 por ciento) en 2018; de 181 (49,6 por ciento) frente 184 (50,4 por ciento) en 2019; y de 101 (52,9 por ciento) frente 90 (47,1 por ciento) en 2020.

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