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Vall d'Hebron, único centro de España que utiliza una técnica mínimamente invasiva para el tratamiento de la parálisis facial

JANO.es · 07 abril 2017 11:24

Una treintena de pacientes se han beneficiado de esta intervención, que no deja cicatrices y reduce el post operatorio y las molestias.

El Hospital Universitario Vall d’Hebron es pionero en utilizar una técnica mínimamente invasiva para tratar la parálisis facial. El sistema consiste en la realización de dos pequeñas incisiones, una detrás de la oreja y la otra en el interior de la boca del paciente, para reparar el nervio facial y permitir la recuperación de la movilidad de la cara. Esta intervención, que realizan los profesionales de la Unidad de Parálisis Facial Vall d’Hebron, creada en octubre, permite reducir el tiempo de intervención respecto a la que se realiza en otros centros. A la vez, el postoperatorio es más corto, lo que permite iniciar antes la rehabilitación de los músculos afectados.

Los profesionales de Vall d’Hebron utilizan una combinación de endoscopia, microcirugía reparadora y cirugía plástica de autotrasplante de tejidos, musculatura y nervios para tratar a los pacientes. Se trata de una técnica “muy compleja, de tercer nivel”, según explica el jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados Vall d’Hebron, el Dr. Joan Pere Barret, que implica realizar un trasplante de nervios o de nervios y músculo de la pierna del paciente a la cara. A diferencia de la técnica habitual, que deja una gran cicatriz en la cara, en este caso solo se realizan dos pequeños cortes que quedan escondidos a la vista.

Además, la inflamación y el edema posteriores son menores, se reduce el dolor y se adelanta el alta del hospital, todo ello “con unos resultados excelentes”, como destaca el Dr. Barret. En la intervención participan dos cirujanos plásticos, dos residentes en cirugía plástica, 1 anestesiólogo, y residente en anestesiología y dos profesionales de enfermería. 24 pacientes ya se han beneficiado de este abordaje de la parálisis facial en los últimos cuatro años.
La parálisis facial

La parálisis facial es una patología que afecta a entre 15 y 45 personas por cada 100.000. De todas ellas hasta un 30% no conseguirá una recuperación completa. Es una parálisis invalidante que pone en peligro la viabilidad del ojo, altera el habla y dificulta la alimentación, y tiene un impacto psicológico y emocional muy importante. La provoca la lesión de uno de los nervios faciales, encargados de mover los músculos de la cara y de parte del oído, y que controlan las lágrimas y la saliva y el sentido del gusto en la lengua. La parálisis provoca deformidad en la mitad de la cara en la que se sitúa el nervio afectado, incapacidad para cerrar el ojo, ausencia de lágrima, caída de uno de los lados de la boca y dolor en el oído cuando se producen ruidos fuertes, entre otros problemas.

La causa más frecuente de esta lesión es la llamada parálisis de Bell o parálisis facial a frigore, sin causa conocida. Otra de las causas es la tumoral, por neurinoma del nervio auditivo, seguida por el cáncer de la glándula parótida. También hay dos tipos de parálisis congénita.
A parte del tratamiento quirúrgico, el papel de la rehabilitación es fundamental. Tanto en pacientes que necesitan cirugía, como en los que no sea precisa, hay que volver a enseñarles a moverse de forma adecuada la musculatura de la cara, para conseguir la máxima movilidad voluntaria y emocional, mediante técnicas de reeducación neuromuscular y/o infiltraciones de toxina botulínica.

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El 70% de los casos que se tratan son parálisis producidas por el herpes zóster, otro 20% son parálisis congénitas, producidas por traumatismos externos o tumores de glándula parótida, y el 10% son secuelas quirúrgicas.

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