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PUBLICADO EN 'NATURE'

La microbiota intestinal puede proteger frente a la hipertensión

JANO.es · 20 noviembre 2017 12:10

El trabajo demuestra que las dietas ricas en sal reducen la población de ciertas bacterias beneficiosas y, como resultado, aumenta la presencia de unas células inmunes proinflamatorias que se han relacionado con la hipertensión arterial.

Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Estados Unidos, y el Centro de Medicina Molecular Max-Delbruck de Berlín (Alemania) han descubierto una cepa de bacterias que conforman la microbiota intestinal que podría evitar que una dieta rica en sal induzca una respuesta inflamatoria relacionada con la hipertensión arterial.

El trabajo, cuyos resultados publica la revista Nature, ha demostrado que tanto en ratones como humanos las dietas ricas en sal reducen la población de determinadas bacterias beneficiosas y, como resultado, aumenta la presencia de unas células inmunes proinflamatorias llamadas Th-17, que se han relacionado con la hipertensión arterial.

Pero al mismo tiempo, también vieron que con un tratamiento probiótico se pueden revertir estos efectos. No obstante, los autores aclaran que esto no abre la vía a que los hipertensos puedan tomarse la licencia de consumir sal sin límites, siempre que puedan luego recurrir a esta alternativa.

"Creo que hay algo prometedor en el desarrollo de probióticos que podrían estar dirigidos a corregir algunos de los efectos de una dieta rica en sal, pero las personas no deberían pensar que podrán comer pueden comer comida basura y luego tomarse un probiótico", ha alertado el director del Centro de Microbioma Informática y Terapéutica del MIT, Eric Alm, autor de la investigación.

Los científicos saben desde hace tiempo que una dieta rica en sal puede provocar enfermedades cardiovasculares ya que, a medida que el sodio se acumula en el torrente sanguíneo, el organismo retiene más líquido para diluirlo, y el corazón y los vasos sanguíneos tienen que trabajar más para bombear el volumen extra de agua. Este proceso puede endurecer los vasos sanguíneos, con el consiguiente riesgo de hipertensión, infarto e ictus.

En un primer estudio los científicos alemanes, liderados por Dominik Muller, descubrieron que el sistema inmune está implicado en este proceso, comprobando que la sal aumenta la población de células inmunes Th-17, que estimulan la inflamación y pueden causar hipertensión. Asimismo, el exceso de sal en ratones puede derivar en el desarrollo de una enfermedad autoinmune similar a la esclerosis múltiple.

El equilibrio celular del intestino

Mientras tanto, el laboratorio de Alm evaluó en humanos las interacciones de los microbios intestinales con poblaciones de diferentes tipos de células inmunes. De este modo, encontraron que el equilibrio entre las células proinflamatorias como las células Th-17 y las antiinflamatorias está influenciado por la composición de la microbiota intestinal. Asimismo, los investigadores también descubrieron que los probióticos pueden inclinar este equilibrio a favor de las células antiinflamatorias.

En este nuevo trabajo, ambos equipos se unieron para determinar cómo una dieta rica en sal afectaría a la microbiota y ver si esos cambios podrían estar relacionados con los efectos perjudiciales para la salud de dicha dieta.

Dos semanas con una dieta rica en sal

Durante dos semanas, los investigadores alimentaron a los ratones con una dieta en la que el cloruro de sodio (sal de mesa) representaba el 4 por ciento de lo que los animales comían, en comparación con el 0,5 por ciento para los ratones con una dieta normal. De este modo, descubrieron que esta dieta conducía a una disminución en la población de un tipo de bacteria llamada 'Lactobacillus murinus'.

Estos ratones también tenían una mayor población de células Th-17 inflamatorias y su presión arterial subió. Cuando esto sucedió se les administró un probiótico que contenía esta bacteria y las poblaciones de Th-17 disminuyeron y la hipertensión se redujo.

Seguidamente iniciaron un estudio con 12 voluntarios humanos, en los que vieron que añadir 6.000 miligramos de cloruro de sodio por día a la dieta de los sujetos, durante un período de dos semanas, también cambiaba la composición de las bacterias en el intestino.

Asimismo, las poblaciones de bacterias lactobacillus disminuyeron y la presión arterial de los sujetos aumentó junto con los niveles de células Th-17. Pero cuando se les administró un probiótico disponible comercialmente durante una semana, antes de seguir una dieta rica en sal, sus niveles de lactobacillus en el intestino y la presión sanguínea se mantuvieron normales.

No obstante, los autores admiten que todavía no está claro exactamente cómo las células Th-17 contribuyen al desarrollo de la presión arterial alta y otros efectos nocivos de una dieta alta en sal. "Estamos aprendiendo cómo el sistema inmunitario ejerce un gran control sobre el cuerpo, más allá de lo que generalmente consideramos como inmunidad", ha explicado Alm.

Los investigadores esperan que sus hallazgos, junto con futuros estudios, ayuden a arrojar más luz sobre el mecanismo por el que una dieta alta en sal influye en la enfermedad. "Si logramos descubrir los detalles moleculares completos de lo que está sucediendo, será más probable que las personas sigan una dieta saludable", ha sentenciado.

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